Cuando se adquiere un producto o un servicio suele haber una garantía y un aval. Sabemos que ambas son beneficiosas, pero ¿sabemos cuáles son sus diferencias? Puede que no parezca importante, pero después de conocer las diferencias, puede que cambie de opinión.

Definiciones

En términos más sencillos, una garantía es como una póliza de seguro en la que se pueden asegurar partes del producto/servicio adquirido mediante su reparación o sustitución. También se puede considerar como una garantía escrita en la que una empresa/agencia asegura a otra parte unos hechos, unas condiciones y un remedio concretos. Esto significa que si el producto o servicio no cumple un hecho, permite al consumidor recibir un remedio, en la mayoría de los casos, la reparación gratuita o la sustitución del producto. Tenga en cuenta, sin embargo, que una garantía puede tener y puede tener una fecha de caducidad y puede no ser aplicable a todos los productos y servicios.

Por otro lado, un aval es un término legal de mayor importancia que la garantía. Por lo general, es una promesa o una garantía que atestigua la calidad y/o la durabilidad de un producto o servicio. También puede considerarse como una promesa de que un producto o servicio funcionará de una manera determinada. Una garantía suele ser gratuita y legalmente vinculante. Además, surtirá efecto tanto si tiene garantía como si no. En otras palabras, una garantía es independiente de la que ofrece un proveedor de servicios, un fabricante u otros terceros.

Cuadro comparativo

GarantíaAval
Contrato escrito.Puede ser verbal o escrito (el verbal puede necesitar la presencia de un testigo para ser ejecutado).
Proporcionada por el fabricante.Puede ser proporcionada por un tercero.
No afecta a los derechos de la Ley del Consumidor.Se añade a los derechos legales del consumidor.
Generalmente proporciona la reparación o sustitución de un producto.Proporciona la reparación, la sustitución y el reembolso de un producto o servicio.

Garantía vs. Aval

¿Cuál es la diferencia entre garantía y aval? Aunque ambos términos pueden considerarse contratos contingentes, tienen sus diferencias. En general, una garantía es una declaración formal de un hecho que forma parte del contrato. Debe mencionar específicamente condiciones y hechos y se utiliza exclusivamente para un producto. Por ejemplo, si una garantía establece que un producto adquirido durará un periodo de tiempo, digamos 5 años, es responsabilidad del fabricante reemplazar, reparar o incluso reembolsar el producto adquirido a menos que se indique lo contrario. Usted, por el contrario, tendrá que aportar pruebas de que el producto no ha sido utilizado de forma indebida, o de que no se trata simplemente de que ya no lo necesita. Dependiendo de la jurisdicción, se debe cumplir una condición.

Por otro lado, un aval sería probablemente una promesa de solucionar cualquier problema con un producto o servicio en un periodo de tiempo determinado. Otra diferencia entre ambas es que la garantía puede ser ofrecida por un tercero, además del fabricante. Dicho esto, es posible que no dure como las garantías y que no cubra una amplia gama de problemas como lo hace una garantía, pero sigue siendo tan eficaz como ésta. Además, una garantía puede expresarse a través de un acuerdo verbal o escrito, aunque, cuando se utiliza una garantía verbal, siempre es buena idea contar con un testigo en caso de que se necesite hacer valer esa garantía.